Portada 3

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miércoles, 19 de julio de 2017

Vallarna presenta Pimentón Puro


Formado en 2007, Vallarna cuenta en sus filas con tres castellanos y un cántabro que han recogido la tradición musical de estas regiones, piezas para dulzaina y canciones tradicionales. Javier Román, Arturo Rodríguez, Jesús Enrique y Carlos Martín Aires se conocieron en Valladolid, crearon el grupo basado en su común interés en el folk de su tierra. Tocaban habitualmente en el bar Maeloc de la capital castellano leonesa. A partir de ahí, grabaron una maqueta con la que ganaron los premios del Concurso Escenario Prau de Cantabria y del Folkez Blai de Ermua, Vizcaya.

                                                         


Estos premios les dieron el empujón para lanzar su primer disco, Km. 90, punto kilométrico que marca la mitad del camino entre Valladolid y Campoo. El álbum está formado por doce cortes donde la tradición musical castellano-cántabra cobra un nuevo impulso tomado del acento marcadamente celta que Vallarna imprime a las versiones de estas  canciones, apoyándose en instrumentaciones cercanas al rock. Así, podemos encontrar la emotiva Los que rondan son los mozos, la viva Arriba en la ermita y la costumbrista Con el agua del limón. Son letras, historias tan sencillas que llegan a tocar el alma de quienes se aventuran a escucharlas, testimonios de una forma de vivir, de unos personajes, de unas tradiciones que se están perdiendo con el tiempo.

Han tenido que pasar casi diez años para que el segundo trabajo de Vallarna vieran la luz. Si Km. 90 fue editado por Fak Records,
Pimentón Puro ha tenido que ser financiado mediante una campaña de micro mecenazgo. De esta forma, el pasado mes de mayo se acabó, con éxito, el plazo para aportar una pequeña cantidad económica para que este nuevo disco de Vallarna. Quienes nos enteramos tarde de esta iniciativa nos tenemos que conformar con el adelanto de Pimentón Puro: Me voy por verte, una gran canción. Vallarna está presente en Facebook, donde informa de sus conciertos, apariciones en los medios de comunicación y, claro, dónde se puede conseguir Pimentón Puro. Vallarna, folk puro en castellano. No se lo pierdan.







viernes, 14 de julio de 2017

La senda del infraser


Los más veteranos de este foro lo recordarán, el infraser era el vecino de abono de este bloguero en el Bernabéu, quien se pasaba los partidos subrayando los errores de los jugadores del Madrid, mientras permanecía en silencio ante las cagadas de los futbolistas visitantes.

Hablo en pasado porque durante la temporada 2016-17 el infraser ha desaparecido. El último mes de agosto, al notar su ausencia, la idea que me hice fue que estaba todavía de vacaciones. Los odiosos horarios y calendarios que impone el fútbol moderno hacen que las temporadas oficiales comiencen cada vez más metidos en el tradicional mes de descanso en España. Pero todo siguió su curso y
el infraser no aparecía en su asiento habitual.

                                                         


Durante los primeros partidos la sensación era de alivio, dejar de escuchar ese soniquete gafe y quejoso mientras transcurre el partido de fútbol era todo un placer. Un mal pase, un remate claro que se iba a las nubes y lo único que se escuchaba era el ooooohhh masivo y espontáneo que puebla cualquier graderío del mundo. Pero con el paso de las jornadas, algo faltaba. Ese acento cenizo y pesimista se echaba de menos. Cuando alguna tragedia sucedía en el área madridista se esperaba ese comentario que viene a decir 'llevo años diciendo que esto iba a pasar', pero nunca llegaba.

Ahora que le he perdido la pista, la pregunta lógica es pensar
qué habrá sido de él. Si se ha cambiado de abono dentro del estadio, ¿habrán pasado sus nuevos vecinos la trayectoria que va del odio a la caricatura humorística del personaje como hicimos los antiguos? ¿Seguirá sentando cátedra y pontificando como todos estos años atrás? Si, por otro lado, se ha dado de baja de socio porque el fútbol ya no le interesa, ¿de qué se quejará ahora, hacia dónde se dirigen sus comentarios plomizos y gafes? Quién sabe, sin duda este hombre continuará la ardua senda del infraser.









miércoles, 12 de julio de 2017

Testigo, una película de Thomas Kruithof


Casualidades de la vida, quien esto escribe descubrió esta película en esos días en los que dispones de unas horas libres y te encaminas hacia la taquilla de tu cine favorito para ver con qué te pueden sorprender. Y efectivamente, así fue. Thomas Kruithof firma con Testigo un debut cinematográfico más que interesante, metiéndose de lleno en el género del suspense.

Duval, un eficiente empleado ve cómo es despedido porque no sabe decir que no. Es un hombre de mediana edad y después de pasar dos años en paro, encuentra una oportunidad laboral a través de un extraño e inquietante personaje que le ofrece una alta remuneración a cambio de hacer un trabajo en principio muy simple.

                                                        



A partir de ahí, el protagonista de Testigo, interpretado por François Cluzet, se enfrenta a numerosas cuestiones que le surgen, principalmente por su
sentido de la obediencia ciega en el trabajo y sus consecuencias cuando éste no es todo lo limpio y legal que debería ser. Aunque Testigo recuerde a veces a las clásicas películas de Hitchcock, lo cierto es que se queda lejos de aquellos clásicos, sobre todo por el desarrollo de la acción, la evolución de los personajes -un tanto plana- y los problemas que se le van presentando a nuestro particular héroe en su viaje. A pesar de esto, Testigo es una buena película, está bien hecha, tiene un buen ritmo narrativo, a veces trepidante y aparte del buen oficio de Cluzet, cuenta con un buen elenco de actores. Si decide verla, pasará un buen rato. Es posible que la encuentren todavía disponible en alguna sala. Vayan al cine, amigos, no se arrepentirán.









viernes, 7 de julio de 2017

Quique González en el MadCool, con el cuchillo entre los dientes


La jornada del pasado jueves se presentaba con tintes de castigo bíblico en Madrid. Luego de unos días de calor asfixiante, la tormenta de desató justo cuando el festival MadCool abría sus puertas en la edición de este año 2017. Hubo quien llegó a pensar en la suspensión, pero la buena suerte suele estar del lado de los valientes. Poco después de abrirse el cielo fue cuando Quique González y los Detectives salieron al precioso escenario -como el propio cantante anunció en las redes sociales horas antes del concierto- llamado Radio Station.

                                                         

                               ©Textos de amor y odio

Durante algo más de dos horas Quique González repasó su discografía, prestando atención al último trabajo publicado por el madrileño Me mata si me necesitas y por supuesto a Salitre 48. Sonaron ¿Donde está el dinero?, Sangre en el marcador, Charo... entre muchas otras, incluyendo también nuevos temas. No faltó En la ciudad del viento, qué especial es esta canción. Todo iba bien en la actuación de Quique González y los Detectives hasta que aparecieron los problemas de sonido.

¿Fue por la tormenta? ¿El equipo de sonido se estropeó con el diluvio? Qué lástima que en una gala anunciada para la grabación de un DVD fallara la PA. El sonido parecía desvanecerse de los altavoces durante un segundo para volver inmediatamente a los espectadores durante buena parte de la actuación. ¿Y qué hicieron
los músicos ante este problema? Tiraron de oficio, instalaron una franca sonrisa en sus rostros y continuaron con el show buscando la complicidad del público. Es decir, se tomaron en serio su profesión y respetaron a aquellos que gastan su tiempo, y su dinero, en ir a verlos tocar sobre un escenario, con el cuchillo entre los dientes. Sobre el cancionero elegido para la ocasión hay que decir que hubo un momento en el que el ritmo del concierto decayó mucho para lo que la ocasión demandaba. A pesar de estos detalles, fue un buen concierto, los allí presentes lo pasamos muy bien.








lunes, 3 de julio de 2017

Primer disco de Benjamin Dean Wilson, Small Talk


Hace ya casi un año del lanzamiento de Small Talk, disco de debut de Benjamin Dean Wilson, pero nunca es tarde para hablar de la buena música. El formato del Lp es un tanto peculiar, contiene solo 6 canciones, eso sí, de una duración extraordinaria para los cánones del folk y del pop, palos que toca este álbum. El joven cantante y compositor, nacido en Tulsa, Oklahoma, declara estar influenciado por la música clásica aunque reconoce beber de Queen, Meatloaf, Dylan y Cohen, como se puede leer en la entrevista de la página de su discográfica Tapete Records.

                                                        



Sadie & the Fat, primer corte, advierte de lo que le espera al oyente de este disco: largas canciones que dan forma a un estilo musical propio.
So Cool, la mejor canción de este álbum, cuenta con apenas unos acordes de guitarra construyendo así un riff tan simple como bonito, muy chulo, que sostiene la voz de Dean Wilson mientras declama, más que canta, la letra. William, ofrece un ritmo más cercano al hip hop que al pop. End of never again, bajo una repetitiva estructura rítmica nos invita a mirar al futuro buscando lo mejor, olvidando lo malo del pasado. My Wife, el tema más folk del disco, se trata de una particular declaración de amor bajo una hermosa armónica. Rick, I tick tock cierra Small Talk, un cuento cantado en tres actos y un epílogo de 14 minutos de duración, llegando así al total de los 41 minutos y medio del álbum

Grabado en el pequeño estudio que el propio Wilson posee en su casa,
Small Talk es una colección de guitarras acústicas, percusiones suaves, cuerdas, violines, líneas de piano coros doo woop, completados por una voz nasal un punto aguda, y largas letras con sutiles toques de humor e ironía. Así es Small Talk de Benjamin Dean Wilson.









jueves, 29 de junio de 2017

Florentino Pérez, la soledad del único candidato


Hace casi un mes que el Real Madrid ganó la 12ª Copa de Europa. Lo cierto es que la temporada 2016-17 ha sido histórica, cosa de la que todos los madridistas nos alegramos y festejamos, como debe ser. En lo deportivo las cosas van bien y, aunque nunca se sabe, tiene pinta de seguir siendo así. Tenemos jugadores veteranos -Sergio Ramos, Marcelo, Modric- en un excelente estado de forma y gente joven que promete, como es el caso de Asensio, el chico confirma este punto en cuanto se le presenta la ocasión. Además seguimos contando con Zidane, leyenda madridista, en el banquillo. Todo esto, en parte, es mérito del presidente, hay que reconocerlo.

Pero en el aspecto institucional el Madrid no va bien, ni mucho menos. Los socios, verdaderos dueños del club como dice nuestro presidente, cada vez pintamos menos dentro de la vida del Madrid. Buena muestra de ello es que
el proceso de elecciones a la presidencia, que se deberían haber celebrado estos días, ha pasado de puntillas ante buena parte de la masa social. Es probable que ante los éxitos deportivos algún posible candidato haya declinado la posibilidad de presentarse a los comicios, pero no es menos cierto que el cambio de los estatutos sociales del club llevado a cabo por el Sr. Pérez ha cerrado tanto el círculo que casi exclusivamente se puede presentar sólo él como candidato.

Y esto fue posible porque
la Asamblea de Socios Compromisarios, único órgano que puede cambiar los estatutos del club y poner en aprietos al presidente, sigue regida por unas normas propias del siglo XIX, a saber: proceso de elección de compromisarios exclusivamente por millares según la numeración del carnet de socio; el candidato a compromisario no puede dirigirse directa o indirectamente a su electorado porque según el club esto supondría una violación de la Ley de Protección de Datos (!) y el sistema elegido para la votación por correo para estas elecciones a compromisario obligaba a una identificación notarial lo que suponía un desembolso de unos 100€ por parte del votante.

                                                       


Por si esto fuera poco, en dichas asambleas el voto es a mano alzada. Es decir, el mejor club de fútbol del mundo y con un presupuesto económico de los más elevados, no se puede permitir el gasto que supone un sistema de votación electrónico secreto de los puntos del orden del día. Así, no es de extrañar que todas las propuestas del presidente se aprueben con un porcentaje cercano al 100% de los votos. Curiosamente, después de las últimas elecciones a compromisario celebradas en la primavera de 2016, los socios más críticos con la gestión del sr Pérez no salieron elegidos. Ninguno de ellos.

Y en lo referente a la vida social del Madrid, podemos decir que tenemos una de las mejores ciudades deportivas del mundo, pero también una de las más frías. Pasando al Bernabéu, este verano 2.000 socios se verán desplazados de sus abonos porque la Junta Directiva ha decidido trasladar al grupo de animadores del Tercer Anfiteatro a la Grada Baja del Fondo Sur, sin derecho a réplica por los afectados. Continuamos, los abonados del Lateral Este del 1º, 2º y 3er Anfiteatro son los únicos de todo el Bernabéu que ven cómo el precio de su abono se incrementa año a año para igualarlos con los del Lateral Oeste bajo la premisa de que las prestaciones son iguales en ambas ubicaciones, cuando ni de lejos es así. Cualquier queja en este sentido ha sido ignorada por el club. En el Bernabéu, en día de partido,
cualquier signo de protesta o de crítica hacia el presidente en forma de pancarta es retirada inmediatamente por el servicio de seguridad privada del club, como pasó con la famosa pancarta del dedo y el camino. Para terminar con este punto, parece que vamos a reformar nuestra casa, el estadio Santiago Bernabéu, por decisión unilateral del señor Pérez y su Junta Directiva, lo que va a implicar un módico desembolso de 400 millones de euros, sin que a los socios, ni siquiera a los compromisarios, se les haya explicado cómo y de dónde va a salir el dinero. Tampoco se ha aclarado qué consecuencias puede tener este gasto en la economía del club, en su patrimonio y en su denominación histórica.

Todo lo anteriormente expuesto parece no importar a buena parte de la masa social del Real Madrid, verdaderos dueños del club según su presidente.
Mientras la bendita pelota entre en la portería contraria todo va bien, y uno se pregunta qué tendrá que ver una cosa con la otra, lo institucional y lo deportivo. Con la proclamación como único candidato a la presidencia del señor Pérez se da la paradoja de que cuenta en su haber con más Copas de Europa, cuatro, que votos emitidos libre y democráticamente a su favor, cero. Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. ¡Vivan las cadenas!







sábado, 3 de junio de 2017

Real Madrid-Juve, la gran final


Puede ser que nos hayamos acostumbrado a estar en las finales de la Copa de Europa, porque la emoción no es la misma que en 1998, como tampoco lo fue en 2000, en 2002, 2014 o 2016, cada una de ellas ha tenido sus propias circunstancias y diferentes niveles de tensión sentimental. Es posible que el continuo desprecio de los clubes y UEFA profesan hacia sus socios, abonados y aficionados hagan mella en el subconsciente de todos nosotros.

La UEFA otorga el partido de la temporada a una ciudad que
no es que no lo merezca, pero carece de las infraestructuras necesarias para absorber el tráfico aéreo que genera un acontecimiento de esta envergadura. Como alternativa se ofrecen los aeropuertos de Bristol o del mismo Londres pero necesitan de un desplazamiento extra en autobús de un par de horas. Cardiff no tiene el suficiente número de plazas hoteleras para albergar si no a todos los los aficionados, al menos a gran parte de ellos. Para pasar la noche, ya que los escasos hoteles de la capital galesa están ocupados, se han habilitado tiendas de campaña al módico precio de 90€ (!), todo sea por la comodidad y el bolsillo del aficionado.

                                                       


A pesar de todas estas razones, este bloguero lleva días experimentando una inexplicable desazón, se levanta de la cama con antiguas canciones que remiten a tiempos pasados, de grada de pie pegada a la cancha, de cuando el frescor del césped llegaba para aliviar el calor de la pasión. Y es que por mucho que quieran vestirlo de negocio, el fútbol sigue siendo de la gente, de aquellos que se sacrifican temporada tras temporada sentimental y económicamente por el equipo que llevan en el alma. Otra cosa es que estemos dejando que nos lo roben en la cara, pero ese es otro tema. El fútbol, decíamos, es de lo socios, de los abonados, del aficionado en general, no de los enchufados, amiguetes, novietas y turistas de alto poder adquisitivo que hoy ocuparán gran parte del aforo del estadio Millennium de Cardiff. El partido de esta tarde nos lleva a recordar a los que ya no están y quisiéramos que estuvieran para compartir el día de hoy, nos lleva a pensar en aquellos amigos o antiguos compañeros de trabajo que el tiempo ha desplazado de nuestro lado y con los que compartíamos colores. Sé que más de uno de ellos pensará dónde veré hoy el partido y cómo reaccionaré ante el resultado final, y al revés. Emoción pura, en definitiva.

Después de ganar las últimas cinco finales lo sensato sería perder, pero
estando el Madrid por medio cabe esperar lo más insensato. Pase lo que pase en la final, que vuelvan sanos y salvos todos los que han viajado a País de Gales, que impere la paz y que gane el mejor, es decir, el Madrid.









lunes, 29 de mayo de 2017

El manomanista nunca defrauda: Bengoetxea VI, campeón


Como siempre, la final del campeonato manomanista no ha decepcionado. Quizá el partido de ayer no será recordado por un juego sobresaliente, pero sí lo será por su intensidad, emoción y alternativas en el tanteo, con buenas remontadas por parte de Irribarria y Bengoetxea VI que celebraron los aficionados que prácticamente llenaron las gradas del frontón Bizkaia de Bilbao.

Tras una breve aproximación inicial entre los dos pelotaris con empates sucesivos en el marcador, pronto Irribarria tomó las riendas de la final castigando a Bengoetxea con duros y largos pelotazos a los cuadros 6 y 7 que iban desgastando poco a poco al delantero de Asegarce, quien, consciente de que no podía permitir el bote, se defendía como podía a base de voleas. Después del 10-5 para Irribarria, donde el hasta ayer campeón regaló a los aficionados un espectacular resto subiéndose, literalmente, por la pared izquierda a modo de un pelotari de cesta punta,
Bengoetxea VI recuperó el saque y empezó a imponer su estrategia: buscar la mano diestra de Irribarria, tanto con saques largos ejecutando la jugada inicial pegado a la pared izquierda del Bizkaia buscando el ángulo del ancho, como a lo largo del juego de los tantos.

                                                         


Poco a poco, Bengoetxea VI fue recortando la distancia, tras lograr la igualada a 17, se distanció un par de tantos, pero Irribarria volvió a tomar la iniciativa gracias a su poderosa zurda volviendo a castigar a Bengoetxea con largos pelotazos. El de Leza, consciente de que las oportunidades para ganar el manomanista -por motivos de edad- tal vez no sean muchas en el futuro, a base de actitud ante la adversidad y con un poco más de acierto que su rival, quien erró pelotas fáciles en el frontis, logró cerrar la final con el 22-18 definitivo.

Bengoetxea VI culmina así una temporada excelsa: campeón del 4 y medio, finalista del parejas y campeón del manomanista. ¡Qué gran deportista es Bengoetxea! No se deja atrapar por el miedo, conserva la calma aunque el partido se ponga muy en contra y lucha cada tanto como si fuera el último. Irribarria, aunque no tuvo su mejor día, puede presumir de haber llegado a dos finales consecutivas del campeonato más importante de pelota ¡sin haber cumplido los 21 años! Qué gran futuro le espera como pelotari y cuántas grandes tardes va a ofrecer a los pelotazales. Para darle un punto más de emotividad a la final, entregó la txapela de campeón el recientemente retirado Juan Martínez de Irujo, qué mas se puede pedir a una final del manomanista.











domingo, 21 de mayo de 2017

La Liga de Zidane


¿Cómo se encuentra míster? -Yo estoy de puta madre. Esta respuesta da buena medida de Zinedine Zidane como entrenador, asumiendo toda la presión y colocando los dramas deportivos en su justa medida. Esta pregunta fue formulada poco después de la dolorosa derrota en el Bernabéu frente al Barcelona, lo que obligaba al Madrid a ganar todos los partidos que quedaban por delante hasta terminar la Liga, como así ha sido. Si hay alguien que se merece celebrar este nuevo éxito es el actual entrenador del Real Madrid.

                                                     

                                               ©Goal.com

Es cierto que a veces los aficionados no entendemos determinado cambio o alineaciones titulares, pero no es menos cierto que quien ha sido jugador profesional -logrando los máximos títulos de nivel de club y de selecciones- ha sido él, quien conoce cómo funciona un vestuario de élite es él, quien tiene toda la experiencia para desempeñar las labores de su puesto es Zidane, por tanto tendrá sus razones de peso para tomar las decisiones que su actual cargo le obliga. Podrá equivocarse, faltaría más, pero el tiempo le ha dado la razón. Lograr el campeonato de Liga para el Madrid, la primera en 5 temporadas, es consecuencia del trabajo y del esfuerzo, no de la suerte.

Otro detalle del que ha hecho gala el entrenador del Madrid ha sido el hecho de
no perder nunca la compostura, la educación y la deportividad en las buenas, cuando el Madrid gozaba de una cómoda ventaja en la clasificación, y en las malas, cuando han llegado las derrotas y la igualdad en la tabla. No ha tenido un mal gesto a las preguntas incómodas de la prensa, mira hacia otro lado ante un jugador cabreado por ser sustituido, saluda siempre al entrenador rival, siempre se muestra optimista y realista, con los pies en el suelo. Bien por usted, míster, el madridismo presume de entrenador, y hace bien.






martes, 16 de mayo de 2017

Las imposiciones de la UEFA


Apenas han pasado unos días de la tremenda semifinal de Copa de Europa jugada entre el Real Madrid y el Atletico y en ella hubo un detalle tanto en el partido de la ida como en el de la vuelta que no habrá pasado desapercibido para el aficionado. El Atleti en el Bernabéu y el Madrid en el Calderón jugaron con sus respectivas equipaciones suplentes. Semejante medida fue tomada por la UEFA, cómo no, para evitar una posible confusión a la hora de ver el partido.

                                                           



Los dos equipos del Foro llevan jugando el
derby madrileño desde principios del siglo XX y jamás ha habido la más mínima confusión con las equipaciones: uno de colchonero y el otro de merengue. Semejante decisión sólo puede estar tomada por alguien a quien el fútbol, los aficionados y la tradición del juego importa poco o más bien nada. ¿Ha cedido la UEFA -todavía más- ante las televisiones? Si una camiseta rojiblanca con pantalón azul se puede confundir con un uniforme blanco, entonces clubes como el Betis, el Athletic o el Racing de Santander no deberían jugar de verde ya que podrían mimetizarse con el césped y sacar así ventaja de sus rivales de turno; el Celta debería renunciar a disputar los balones aéreos no sea que su elástica celeste confunda a los jugadores con el cielo, y así hasta el infinito de lo absurdo...

Sin embargo, el máximo organismo europeo, que debería velar por el bienestar de los hinchas y por los valores de este deporte no se preocupa, por ejemplo, de eliminar las molestas vallas publicitarias luminosas ubicadas detrás de las porterías que tanto molestan al espectador que asiste al estadio. A la UEFA no le importa lo más mínimo conceder la organización de las finales a ciudades con escasa capacidad hotelera y con poca capacidad de absorber tráfico aéreo y ni mucho menos le quita el sueño el precio de las entradas, ni el reparto del aforo del estadio de la finalísima, tampoco que los aficionados sean sistemáticamente atracados por las agencias de viajes ante el gran pardido de la temporada...
La UEFA debería dejar el fútbol en paz, aunque nunca se sabe, su capacidad para indignar al aficionado puede ser infinita: igual obliga a la Juventus a jugar en Cardiff de blanco y al Madrid de negro, para que no se confundan.








viernes, 12 de mayo de 2017

El otro lado de la esperanza, una película de Aki Kaurismäki


Poco diálogo; silencios precisos, de justa duración; decorados y vestuario austeros, tal y como son los personajes; iluminación de cine clásico, juegos de luces y sombras... El otro lado de la esperanza es puro cine de Aki Kaurismäki, quien como siempre, cuenta con actores habituales de sus películas: Sakari Kuosmaren (el Fraga finés), Khaled Serwan, Ilkka Koivula y su indescifrable rostro, Janne Hyytiänien y Maria Järvenhelmi quienes protagonizaron Luces al atardecer, en 2006.

                                                           


Khaled, un refugiado, sirio llega a Helsinki de forma ilegal. Al mismo tiempo, Witström, un vendedor de camisas, lleva una vida rutinaria. Ambos personajes emprenden una lucha para cambiar sus vidas, para ello deberán salvar obstáculos de toda índole. Siguiendo la senda de Le Havre, Kaurismäki vuelve a entrar en el terreno de la inmigración ilegal. Si bien la cinta dedicada a la ciudad portuaria francesa pone el foco en la ternura de sus personajes, El otro lado de la esperanza es una historia, que sin perder el sentimiento, es áspera, con humor y situaciones surrealistas, de redención de unos personajes que en principio no son de fiar, pero en cuanto se escarba en ellos, dejan salir su lado humano. Lo cierto es que esta cinta deja en el espectador un cierto optimismo, nos hace creer que no todo está perdido.

Mención especial para la
excepcional música que suena en El otro lado de la esperanza, las canciones de Tuomari Nurmio, Saija Varjus,   Marko Haavisto y Henry Theel enriquecen y de qué manera la película. El propio Kaurismäki amenaza con abandonar el cine y dejar inconclusa una nueva trilogía en su filmografía, ojalá no sea así y siga regalándonos estas historias tan buenas. Parafraseando a Manuel Jabois, no se entiende que la gente deje de ir al cine, es como renunciar voluntariamente a la felicidad.








lunes, 8 de mayo de 2017

Julie Ruin cumple 19 años


Hablar de Julie Ruin es hacerlo de Kathleen Hanna, impulsora del movimiento feminista conocido como Riot Grrrl, surgido a principios de los años 90 y de la líder indiscutible de Bikini Kill y Le Tigre. Conviene contextualizar el disco Julie Ruin. En 1997, Kathleen Hanna decide romper Bikini Kill, llevaban desde 1990 con incendiarias canciones y actitudes decididamente feministas, de ayuda a la mujer para encontrar su lugar dentro del punk y en el, por entonces, emergente grunge. Todo esto le granjeó un numeroso batallón de enemigos, algunos de ellos amenazaban a Hanna gravemente. A todo esto hay que sumar la agresión que sufrió la cantante mientras veía desde el backstage la actuación de Sonic Youth en el festival de Lollapalooza por parte de Courtney Love, viuda de Kurt Cobain, con quien Hanna tuvo relación en la época inicial de Nirvana.

                                                          



En este ambiente hostil, Hanna se recluye en su habitación acompañada de una caja de ritmos marca Drumatics, cuyo coste apenas alcanza los 40$. A partir de ahí, crea una colección de
collages sonoros. Se trata, lógicamente, de material de baja definición acústica pero de gran calidad musical. Las 15 canciones que completan Julie Ruin son samplers, pequeñas muestras de música hechas un bucle de unos pocos minutos de duración, con pequeñas alteraciones de ritmo, de escala o simplemente distorsionadas, acompañadas de la voz de Hanna convenientemente filtrada. Lo cierto es que las canciones son hipnóticas, frenéticas, obsesivas, completadas con combativas letras. Si Bikini Kill era un grupo de punk de libro, Julie Ruin supone una evolución hacia la música electrónica por parte de Hanna.

Este disco puso la piedra angular en la creación de
Le Tigre, grupo que estuvo en activo hasta 2005, cuando el cuerpo de Hanna dijo basta. La cantante y activista contrajo la enfermedad de Lyme, pero no fue diagnosticada hasta 2010, cinco años más tarde de ver quebrada su salud. Fue en este año cuando Hanna decidió volver a los escenarios con una nueva banda llamada precisamente The Julie Ruin, cuya trayectoria es deudora de este imprescindible disco de finales de los años 90. Para saber más sobre la vida y obra de Kathleen Hanna se recomienda ver el documental The Punk Singer.







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