Portada 3

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viernes, 29 de mayo de 2015

La muerte en el jardín, de Luis Buñuel


La muerte en el jardín fue rodada en 1956 y sirve prácticamente de enlace entre la etapa mexicana y la francesa de Luis Buñuel. Basada en la novela del escritor belga José André Lacour, el director aragonés firma el guión junto al habitual Luis Alcoriza, Raymond Quencau y Gabriel Arout.

                                                       


En una región minera imaginaria en Sudamérica, plagada de buscadores de oro y diamantes, la autoridad decide expropiar los yacimientos. Los mineros, en defensa de sus derechos, se rebelan contra el ejército. Los disturbios sorprenden a Shark, extranjero de carácter pendenciero que estaba de paso por la zona. Junto al sexagenario Castin, la hija de éste, sordomuda, una prostituta de la que está enamorado el propio Castin y el Padre Lizardi, quien se ve atrapado en el lado de los rebeldes, huyen en el barco del traficante de armas Chenko rumbo al cercano Brasil, mientras el ejército les va pisando los talones.

Aunque el reparto cuenta con Simone Signoret, Michel Piccoli y Georges Marchal, uno de los actores más reconocidos de los años 50 en Francia, La muerte en el jardín no es de las mejores películas, ni mucho menos, de Buñuel. Si bien está rodada bajo los cánones del cine clásico, los movimientos de cámara, la iluminación -esos focos que pretenden hacer la luz de las velas-, el ritmo narrativo es lento, la narración va avanzando con la sensación de que nada o apenas nada ocurre. Aunque caen las pullas reglamentarias del cine de Buñuel a la Iglesia Católica, se echa de menos el universo propio del genio de Calanda: los sueños, las situaciones violentas, los personajes con repentinos cambios registro, los diálogos sin (aparente) sentido... Pero estamos en 1956, quedan muchas películas de Buñuel por delante, celebraremos juntos el día del Gendarme. Permanezcan atentos.






miércoles, 27 de mayo de 2015

Y después de Ancelotti, ¿qué? Elecciones


El pasado lunes se consumó lo que nos venían anunciando los medios desde hace unos días, Florentino Pérez despidió a Carlo Ancelotti como entrenador del Real Madrid. Después de haber logrado la Copa de Europa el año pasado -tras 12 años de sequía- en esta temporada que ahora acaba, el Madrid ha quedado entre los 4 mejores equipos del continente, ha sido subcampeón de Liga y fue eliminado en la Copa del Rey por el actual subcampeón de Europa. Vale, ok, no ha sido la temporada perfecta, no ha sido buena, pero realmente no sé dónde se está el drama, dónde está el motivo que justifica esta decisión.

                                                            

Retrocedamos al pasado mes de agosto. Apenas unas horas antes de que se cierre el mercado de fichajes, Xabi Alonso anuncia que quiere irse, nadie es capaz de hacerle entrar en razón, ni de hacer valer el contrato recién renovado. Creo que esta era una de las decisiones difíciles que había que tomar, como bien dijo el sr. Pérez el pasado lunes, es verdad, es difícil decir que no, tú no te vas a ningún lado. Ángel Di María fue traspasado al Manchester United por una cifra récord, posiblemente este fue el jugador que más se echó de menos en la pasada eliminatoria contra la Juventus. Se le negó una subida de sueldo cuando fue determinante en la consecución de la pasada Copa del Rey y de la Copa de Europa. La gente se hizo cruces ante esta petición de aumento salarial mientras semanas más tarde, el Madrid se gastó diez veces más de lo que pedía Di María en James Rodríguez, ante el regocijo popular. Por tanto, se presentaba una nueva temporada con dos bajas fundamentales y otros dos jugadores recién llegados como recambio, Toni Kroos y el ya mencionado James. Bien, a la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos en el actual fútbol, no se contempla eso que se llama periodo de transición o de acoplamiento. Se debe jugar bien a la primera, no hay otra opción posible.

Luego de lograr una impresionante racha de victorias consecutivas, en enero el equipo se vino abajo inexplicablemente.
Ancelotti tiene su parte de culpa en esto, como los jugadores, como la directiva. Las lesiones revelaron que el mister no se fiaba de Illarramendi, ni de Lucas Silva -llegado en enero- ni de Khedira, que se negó a renovar su ficha. Mientras, Xabi Alonso estaba haciendo una magnífica temporada en Múnich y Ángel Di María en el banquillo para satisfacción de Louis Van Gaal. Seguramente con ellos, se habría paliado mejor la lesión de Modric, pero las cosas son como son, no como pudieron haber sido.

Así pues, en unos días el Real Madrid va a tener un nuevo entrenador, ¿
bajo qué idea de juego se le está buscando, vamos a tener continuidad en el legado de Ancelotti, volveremos a ser amarrateguis, jugaremos a la contra o al ataque? Porque ésa ha sido la tónica del Madrid desde hace muchos años resumida en los nombres de los últimos entrenadores: Pellegrini, Mourinho, Ancelotti y ahora, ¿quién? Si al empezar la temporada se pierden tres partidos, ¿qué hacemos, echamos al nuevo y volvemos a empezar en noviembre?

Después de todo,
Florentino Pérez está en su derecho de cesar a Ancelotti, es el vigente presidente. Respecto a esto, el hecho objetivo es que los socios llevan sin poder expresarse mucho tiempo, demasiado. Es hora de volver a los anteriores Estatutos que contemplaban unos requisitos menos exigentes a la hora de presentarse candidato a la Presidencia, es hora de que una vez logrado lo anterior, quien pueda hacerlo, dé un paso al frente: alguien que traiga una idea a largo plazo de juego, alguien que no permita que nuestras leyendas se vayan por la puerta de atrás, alguien que haga sentir a los socios como parte activa del club, alguien que cuide las formas y las haga cumplir, alguien con cultura futbolística, con conocimiento de la mística madridista, no sólo con la idea de la rentabilidad económica. Todo esto es deseable para el Madrid y para el propio Sr. Pérez, porque ¿a qué o a quién teme? ¡Elecciones ya!











lunes, 25 de mayo de 2015

Concierto de Scott McCaughey en La Faena, Piedralaves


Es una buena costumbre acercarse a Piedralaves, Ávila. La Faena continúa trayendo a músicos de primer orden para fortuna de los habitantes y visitantes de esta localidad del Valle del Tiétar. El sábado pasado fue el turno de Scott McCaughey, que está de gira actualmente en España presentando el último disco de Minus 5, Dungeon Golds y Scott The Hoople.

                                                          
                               The Old Dogs

El concierto fue abierto por The Old Dogs, dueto de guitarras formado por Fergus Pavón y Carlos López. Interpretaron versiones de Bill Fay, Nick Lowe, Handsome Family, NRBQ, Kinks, Burning para finalizar sorprendiendo al personal con Delilah, de Tom Jones. Fergus conserva esa voz grave, serena y soul que llevó al Garage de Willy a ganar el Villa de Madrid en 1992, toca la guitarra eléctrica mientras Carlos López lleva el ritmo con una acústica. Esta formación, recién formada en el tiempo, es muy activa en la agenda musical del Valle del Tiétar, también interpretan temas propios. Ojalá tengan la suerte que se le negó al Garage.

                                                           
                                      Scott McCaughey

Scott McCaughey, a continuación, comenzó a desgranar los temas de Minus 5, Young Fresh Fellows y Tired Pony. La sala de La Faena estaba prácticamente a reventar, el público comenzó a disfrutar de las buenas canciones, del humor de McCaughey, su bonhomía y sobre todo de su actitud, su intachable actitud. Con su preciosa Gibson acústica sonaron Zero Clowns y The Unforeseen de Dungeon Golds, se echó de menos la increíble My Generation, la mejor canción de este último disco. En los bises, McCaughey preguntó al respetable qué querían escuchar, cayeron temas de The Baseball Proyect y versiones de Nick Lowe y Neil Young. Se notaba que el norteamericano estaba a gusto y disfrutó del contacto directo con el público. Al finalizar el concierto, saludó a quién se le acercaba, se hizo fotos con quién se lo pidió y se quedó a la sesión pop, rock y soul posterior de los dj's Jandro y Le Capitaine. En definitiva, fue un concierto inolvidable.

Una vez más,
La Faena ha colocado a Piedralaves en el mapa musical español, la pequeña localidad abulense aparece junto a Madrid, Gijón, Orense, León, Bilbao, San Sebastián, Pamplona, Zaragoza y Alcalá de Henares en el cartel de la gira de McCaughey. Ojalá que las elecciones de ayer les proporcione un alcalde que apoye iniciativas como La Faena. Una vez más, Sira González y Alejandro Caja han logrado traer a un músico de primer nivel con el amor al arte como única recompensa, me temo. Al menos, que quede constancia del agradecimiento de quienes pudimos vivir noches como la del pasado sábado.












viernes, 22 de mayo de 2015

Nada, de Carmen Laforet


Esta novela aparecía en todos los libros de texto escolares de la asignatura de Literatura por haber sido la primera ganadora del Premio Nadal en el año 1944. Hija de su tiempo, es todo un alegato de la vida sórdida, de la violencia doméstica, de la amistad y el amor.

                                                          


Andrea es una joven de apenas 18 años que sale de su pueblo para ir a la Barcelona de post guerra, a casa de su familia, para iniciar sus estudios universitarios. El viaje en tren y la primera imagen de la Ciudad Condal es la primera y única sensación agradable que se lleva la protagonista y el lector. Nada más llegar a la calle Aribau, se nos descubre una galería de monstruos que habitan en el piso: la abuela, consumida físicamente en un cuerpecillo en el que solo se notan los huesos y el latido del corazón; los tíos de Andrea, Juan y Román, el primero desquiciado con todo y con todos, el segundo, apuesto y pendenciero; Gloria, pareja de Juan y madre de su hijo recién nacido; Angustias, la tía meapilas y normativa; cierra la pandilla la criada Antonia, fisgona y desagradable de físico.

Apenas recién llegada al mugriento hogar, desparecen las caretas y
se desata la violencia sin miramientos entre los tres hermanos, Gloria recibe las palizas e insultos de Juan, mientras la criada husmea y la pobre abuela tapa los ojos al bebé para que no vea tanta ira. Así vive Andrea, la universidad se presenta como vía de escape del infierno diario. Aún así, pobre como era ella y su familia, soporta la indiferencia de sus compañeros hasta que conoce a Ena, personaje que será decisivo en el devenir de la historia.

El hambre, años 40 recordemos, la sordidez, el sobrecogimiento ante los gritos y los golpes, esa violencia que queda entre las paredes de lo que se supone es una casa, un hogar y que ahí suele quedar, para los que están dentro de ellas, todo eso es Nada. El primer libro de Carmen Laforet es una buena novela, es posible que el desenlace no sea el mejor, pero no hay duda de que es un clásico de nuestra literatura.












miércoles, 20 de mayo de 2015

Reconocimiento, gratitud y piedad


Parece una desgracia irremediable, una temporada en blanco para una de las plantillas más caras que puede pagar el dinero, como es la actual del Real Madrid. La memoria es muchas veces usada como arma arrojadiza y a conveniencia. No ha sido la primera vez que pasa ni será la última. A principio de los 80 estuvimos cinco años sin ver una Liga por estos lares, casi lo mismo a principio de los 90. Qué decir de los 32 años sin ver la Copa de Europa y 17 sin llegar a la final.

Poco importa que el año pasado
se consiguiera la ansiada Décima después de 12 años. Da igual que Cristiano haya marcado más de 50 goles a lo largo de esta temporada, hay a quien ésto le parece muy sencillo, cuando se han conocido pichichis que no alcanzaban los 20 goles por temporada. Es igual que el año pasado se ganara 0-4 en el Allianz Arena de Múnich ante un Bayern con la alineación de gala. Lo que importa es ganar, ganar y ganar. Todo lo que no sea una victoria por goleada, no es suficiente. Todo lo que no sea un triplete, no es tolerable. Hay que ser el mejor sí o sí, no hay opción. El reconocimiento, la gratitud y no digamos la piedad, no tienen cabida en el fútbol moderno. El Real Madrid es una máquina de triturar carne, será mejor que terminemos de asumirlo.

                                                           


Ya se ha comentado anteriormente aquí, el Madrid es un Club muy punk. Despedir al entrenador recién ganada la 7ª Copa de Europa después de ¡32 años! de sequía como ya hemos comentado, sólo pasa aquí. Mandar a la puta calle a todo un ex jugador y ex director de la cantera de la Ciudad Deportiva, con casi 30 años de intachable servicio al equipo de Chamartín, en la noche que éste gana la Liga como entrenador en un mísero pasillo, desgraciadamente es propio del Madrid. Y eso por llevar bigote, por ser un buen tío e ir poco a la moda, lo tenía bien merecido, qué duda cabe. (Nótese la ironía, por favor). Llevamos en el segundo mandato del actual presidente, como entrenadores, a Mauricio Pellegrini, a José Mourinho y a Carlo Ancelotti, cada cual más dispar, mejor no recordar la lista en el final de la primera etapa de Florentino Pérez.

Todo esto nos lleva a la pregunta clave:
¿qué idea tiene el Real Madrid a corto, medio y largo plazo; qué plan de juego, qué estilo, qué jugadores necesitamos para crear un equipo? Porque hasta ahora, ha sido ganar porque somos los mejores, a veces así ha sido, y fichar al que se ponga a tiro, fuera necesario o no. Puede ser que en la respuesta a esta pregunta se encuentre el motivo de la diferencia en el palmarés entre el Madrid y el Barça en los últimos diez años. Veremos qué pasa a lo largo de este próximo verano.









miércoles, 13 de mayo de 2015

No hay cura para el madridismo


Hace unos días, disponía de un poco de tiempo libre y estaba por las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu, así que decidí aprovechar para hacer lo que llaman el Tour del Bernabéu, es decir visitar el museo, los vestuarios, etc... No era la primera vez que lo hacía, desde luego, ni tampoco será la última, seguro.

A lo largo del recorrido se ofrece al visitante distintas panorámicas del campo. En una de ellas, en el Primer Anfiteatro del Lateral Oeste -antigua Preferencia-, mientras los turistas iban y venían me quedé pensando, contemplando el graderío vacío en silencio,
el por qué de todo esto, por qué cada quince días me dirijo sí o sí hacia Chamartín, por qué siento esa angustia días antes de un gran partido...

                                                           


No tiene mucho sentido, desde luego. Económicamente tener un abono en el Bernabéu para asistir a todos los partidos de Liga, Copa y Copa de Europa supone un esfuerzo importante y bastantes privaciones, la cantidad de viajes que podría haber hecho con el dinero que he gastado en el Madrid, por ejemplo. Ponerse de mal humor ante las derrotas a pesar de dejarte la garganta animando o dar botes subido a tu asiento, abrazarte a desconocidos y gritar como si no hubiera un mañana con las victorias no es propio de una persona adulta. Tal vez sea la vinculación física y sentimental a un mismo lugar, estar tantos años acudiendo a un mismo sitio, haberlo visto transformarse por fuera y por dentro, tal vez sean los valores que iban pasando de generación en generación de futbolistas y espectadores, iban sí, ahora no estoy tan seguro.

En las
horas tan bajas del Real Madrid que vivimos actualmente, institucionalmente hablando, sumado al 'profundo cariño' que buena parte de la afición muestra por nuestros propios mitos desde hace ya mucho tiempo, he intentado alejarme, poner distancia, algo de sensatez en este sin vivir que es ser madridista, futbolero en definitiva, pero ha sido de todo punto imposible: el día de partido, aunque uno no quiera, se encuentra por todas partes con los resultados; si por cualquier motivo estoy lejos del Bernabéu cuando hay fútbol, me invade la inquietud por lo que estará pasando allí, los goles, una jugada excepcional, en definitiva perder el hilo de lo que acontece en el Club día a día.

Esta noche hay un gran partido de
semifinales de Copa de Europa, contra la Juve, ni más ni menos. Sólo espero, sólo pido que el ambiente sea el de las grandes ocasiones, pase lo que pase. Porque aunque en el Santiago Bernabéu a veces no se viva una atmósfera ideal, el espíritu de Pirri, de Santillana, de la Quinta, de Raúl tiene que aparecer hoy. Con este sentimiento, puedo asegurar que no hay cura para el madridismo, doy fe.










lunes, 11 de mayo de 2015

Copper Blue, de Sugar


El primer disco de Sugar es, o debería ser, de esos que te empujan a querer ser músico. 10 canciones del todo brillantes, desde el punk más fiero hasta el inigualable pop, 10 piezas que encajan a la perfección, no sobra ninguna, algo muy difícil de lograr en un disco, todo London Calling tiene su Revolution Rock.

Los potentes acordes de guitarra de
The Act We Act con los aullidos nasales de Bob Mould dan la bienvenida al Copper Blue para 5 minutos después dejar paso a la oscura y tremenda A Good Idea. El tono no baja con Changes donde se puede escuchar una línea de guitarra muy propia de Hüsker Dü. Un aspecto que llama la atención de Copper Blue es que casi todos los cortes del disco superan los 4 minutos de duración y más de la mitad de ellos llegan a los 5 minutos. Son muchos minutos pero nunca dan la sensación de ser tan largas. Hoover Dam llega a los 5 minutos y medio, esta quizá sea la canción más extraordinaria del disco si sumamos letra, arreglos y melodía. Es una auténtica pasada dejarse llevar por ella.

                                                            


The Slim es el el intenso puente que nos lleva a If I CAn't Change Your Mind. Sorprende que este himno pop no haya sido más utilizado en el cine o en la publicidad, tanto mejor. Pocas canciones hay tan redondas como esta. Vale, estamos hablando de punk, ok, es una canción de chico-a-perdido-a-chica, pero es que es muy buena. Con Fortune Teller recobramos el tono guitarrero de Copper Blue. El sorprendente final del álbum nos lo ofrecen Slick y Man on The Moon, tan sorprendente como hipnótico.

Copper Blue fue lanzado en otoño de 1992, cuando buena parte del mundo musical seguía bajo
el impacto del Nevermind de Nirvana publicado apenas un año antes. Entre perillas, camisas de cuadros, largas cabelleras y gruesas pellizas que lucieron nuestros abuelos, Bob Mould tuvo el éxito que se le negó con Hüsker dü y dejó este disco colocado entre los fundamentales de los años 90.









viernes, 8 de mayo de 2015

Historias del Kronen, de José Ángel Mañas


Esta novela, la primera de Mañas, fue publicada hace ya más de 20 años y fue sin duda uno de los libros de la llamada Generación X, los nacidos a principios de los años 70. La película de Montxo Armendáriz, producida por Elías Querejeta, siempre atento a las nuevas historias de cada generación que le tocó ver crecer, contribuyó al culto del libro.

                                                           


Carlos, un joven estudiante universitario, miembro de una familia acomodada, pasa sus vacaciones de verano en Madrid. El Kronen es el bar dónde se encuentra con sus amigos y conocidos. Misógino, coquetea con las drogas, amigo de la juerga, admira a Patrick Bateman el protagonista de American Psico y muestra un profundo desprecio por la cultura del esfuerzo, por la amistad verdadera, por el amor y carece del más mínimo sentido de la compasión. Así, las vivencias de Carlos y sus conocidos durante ese verano llenan las páginas de Historias del Kronen hasta desembocar en un sorprendente final.

Lo cierto es que el libro
engancha desde el principio, por en ritmo narrativo y por cómo está escrito. Hay veces en las que el relato te arranca una buena sonrisa, aunque una vez reposadas las páginas leídas, dan ganas de llorar. Los que vivieron aquellos años en Madrid, verán muchos lugares conocidos, verán representado
en ciertos personajes los conocidos que frecuentas cuando tienes 20 años. Otro de los principales activos de la novela de Mañas es que refleja muy bien el lenguaje de los años 90, con palabras que prácticamente han caído en desuso. Ya es un libro clásico, siempre recomendable.






miércoles, 6 de mayo de 2015

Juve - Real Madrid, ida de las semifinales


Si bien un empate hubiera sido lo más justo, no ha decepcionado el partido de ida de las semifinales de la Copa de Europa. En un ambiente abiertamente hostil, el Madrid no tuvo su mejor día pero no se dejó llevar por el tobogán de emociones que es una eliminatoria de competición europea, fue primero a por el empate, a punto estuvo de marcar el segundo y después de que el propio Kroos rechazara un trallazo de Marcelo que iba con toda la intención, la contra propició el penalty de Carvajal a Tévez. Mala suerte.

                                                            


Hoy seguramente ocupará mucho espacio el partido que realizó Sergio Ramos. Que en uno de los partidos más decisivos de la temporada Ancelotti coloque en el centro del campo a un central supone, principalmente, que no confía ni en Illarramendi, ni en Lucas Silva, ni en Sami Khedira. Toda una declaración de intenciones para la temporada que viene. Es evidente que Sergio Ramos no jugó bien, pero hay que valorar el hecho de jugar fuera de la posición natural de un jugador. Ancelotti tiene el culo pelado de jugar estos partidos y si toma estas decisiones, por algo será.

Después de todo, un 2-1 es un resultado que perfectamente se puede remontar jugando en casa el partido de vuelta. El
Bernabéu, si bien es poco generoso en Liga con el propio equipo de casa, en Copa de Europa ofrece un ambiente que merece la pena vivir. Quedan siete días para sufrir y para soñar con la final de Berlín. El Real Madrid lo tiene en su mano. Eso sí, huya de gafes y lugares dónde haya presenciado derrotas estrepitosas, haga el favor.








lunes, 4 de mayo de 2015

Cinco covers de The Clash


Comenzamos con una versión realmente sorprendente, Joy Zipper dan la vuelta noise rock a una canción abiertamente pop incluida originalmente en el heterogéneo quíntuple álbum titulado Sandinista. Esta revisión es arriesgada, lo que da más valor a la visión que tienen Vincent Cafiso y Tabitha Tindale de Hitsville UK.

Este tema es de los menos conocidos del London Calling, siendo éste el más reconocido de los discos de los Cañones de Brixton. Thea Gilmore da un toque folk y más épico a una canción que rezuma optimismo por los cuatro costados: I've been beat up/ I've been thrown out/ but I'm not down/ I'm not down. Mrs Gilmore interpreta I'm not down.

                                                           


Charlie don´t surf es otra canción del Sandinista. La letra es catastrofista y la música original firmada por los cuatro Clash también lo es, inspirada en la película de Coppola sobre la guerra de Vietnam, Apocalipsis Now. Chocan y sorprenden los acordes surferos que The Crunchies sacan de sus guitarras mientras gritan Charlie is gonna be a napalm star.


Lost in the Supermarket es otro hit pop de Mick Jones, The Afghan Whigs, con la participación de Topper Headon en la batería marcando una intro muy similar a la de Train in Vain, dan la vuelta a este clásico tema de The Clash. Greg Dulli y sus muchachos alternan la letra se Strummer con el clásico Stand by me del recientemente fallecido Ben E. King. El resultado es una versión muy muy emotiva.


Should I Stay or Should I Go fue la canción que más alto subió en las listas de canciones en 1982, el último himno de
The Clash. Los Fabulosos Cadillacs hacen posible entender los originales coros, grabados en macarrónico castellano e imposible traducción de la canción del disco Combat Rock. Aun siendo una versión muy fiel respecto a la original, los Cadillacs la hacen suya dándole su estilo musical.


Estas canciones han sido publicadas en
White Riot, a Clash Tribute Vol 1 y 2, de la revista Uncut; The Sandinista Proyect, todas las canciones del album original, versioneadas; Burning London, recopilatorio de covers con motivos benéficos publicado en 1999. La versión de Los Fabulosos Cadillacs ha sido publicada en el recopilatorio Buenos Aires City Rockers y en su disco La luz del ritmo, de 2008.






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