Portada 3

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viernes, 27 de diciembre de 2013

El miedo, de Gabriel Chevallier

                                                                                      


En unos pocos días comenzaremos el año 2.014 en el que se conmemorará el primer centenario del comienzo de la I Guerra Mundial, aquella de las trincheras, los obuses, Verdún... El horror en su primera versión, la revisión tardaría en llegar 25 años.

Gabriel Chevallier
(1.895-1.969) fue un joven francés que tuvo que interrumpir sus estudios para acudir a la llamada a filas. A través de su alter ego Jean Dartemont, nos cuenta su experiencia en la mal llamada Gran Guerra. ¿Grande, por qué? Desde 1.870 Francia no entraba en guerra, lo que suponía 44 años de paz, demasiados para aquellos que rigen el destino de los demás, los que apelan al patriotismo desde la retaguardia mientras que el ciudadano de a pie es destinado al frente.

                                                           

El libro cuenta cómo se vive la proclamación de la guerra, el estúpido romanticismo de los que creen hallar en la guerra el camino a la redención, la estancia en el hospital cuando Dartemont cae herido, los permisos... Así hasta el armisticio. El lector se siente dentro de la trinchera, oye el zumbido de los obuses, pasa hambre y frío, vive el miedo:

El horror de la guerra radica en esta inquietud que nos corroe. Su horror está en la duración, en la incesante repetición de los peligros. La guerra es una amenaza perpetua.”No sabemos ni la hora ni el lugar”. Pero sí sabemos que el lugar existe y que la hora llegará. Es insensato esperar que escaparemos siempre.


                                                                         


La obra entera de Chevallier está repleta de reflexiones como la anterior. Aun cuando la historia discurre lejos del frente, la lectura es ágil, violentamente cristalina sobre el leitmotiv, indignante por cómo se pudo llegar a ese punto, cómo se pudo repetir tan rápido y cómo desgraciadamente se sigue produciendo.

 
Le aseguro que ninguno de los hombres que he visto caer a mi alrededor murió pensando en la patria, con “la satisfacción del deber cumplido”. Y creo que muy pocos han ido a la guerra con la idea del sacrificio,  como hubieran tenido que hacerlo unos verdaderos patriotas.

Como podrán adivinar, Chevallier fue acusado de anti patriota cuando se publicó el libro, le costó que alguien se atreviera a publicarlo. Afortunadamente, contamos con testimonios como el suyo para los que tenemos la fortuna de no haberlo vivido, saber cómo es el infierno, no en el cielo sino en la tierra. El miedo está publicado por la editorial El Acantilado. Muy recomendable.





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