Portada 3

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sábado, 18 de noviembre de 2017

Derbi Atleti-Real Madrid para clientes


Hoy se juega un nuevo derbi madrileño entre el Atleti y el Madrid, con la particularidad de ser el primero que se juega en el nuevo estadio del equipo colchonero. Sorprende la poca resistencia que han ofrecido abonados y simpatizantes atléticos al cambio de estadio cuando se podía haber alargado durante muchos años más la vida del Vicente Calderón con una reforma mucho más barata que el coste de levantar un estadio desde cero.

Y es que el estadio de la ribera del Manzanares estaba, todavía lo está, en pleno centro de la ciudad, bien comunicado por Metro y varias líneas de autobuses, a tiro de paseo a pie de dos puntos cruciales del transporte público de Madrid: Principe Pío y Atocha. Y lo más importante,
el Vicente Calderón tenía, tiene, un extraordinario peso histórico en el fútbol español y además, según fue construido en los años 60 contaba con un aforo de 70.000 espectadores, todos ellos sentados, un número superior al del nuevo campo que en cambio está en el límite del término municipal de Madrid, con tan sólo una estación de Metro donde las aglomeraciones son tremendas y sin los accesos necesarios para absorber el tráfico de coches construidos.

                                                           


Para celebrar la visita del eterno rival, la directiva del Atleti se ha descolgado marcando unos precios desorbitados para las entradas de su flamante nuevo estadio: de 70 a 495 euros. Por supuesto, el estadio estará lleno a reventar, lo que no deja de ser lo más preocupante de todo lo expuesto en esta entrada.

Por el norte de Madrid las cosas no van por otros derroteros. Si vemos que el abanico de precios del partido más importante disputado en el Bernabéu hasta hoy, contra el Tottenham londinense en Copa de Europa, oscilaron entre los 50 y los 200 euros, habrá que ver a qué precio llegan para el inminente Real Madrid-Barcelona. Respecto a la más que
prometida reforma del campo de Chamartín, ayer viernes nos desayunábamos con esta noticia del diario digital El Confidencial donde se afirma que la posible fuente de financiación de las obras, que nunca fueron consultadas a los socios, verdaderos dueños de la entidad según el propio presidente, ha volado, así que de momento parece ser que el Bernabéu se queda como está. Como en el caso del nuevo estadio del Atleti, pocos socios y aficionados del Madrid se rebelan contra un gasto presupuestado de 400 millones de euros.

Ante todo lo dicho aquí cabe preguntarse: ¿qué familia puede permitirse pagar estos precios para ir al fútbol, qué joven puede comprar entradas a estos precios para poder ver en directo a sus ídolos, quién puede ir a un estadio un viernes o un lunes por la noche? Finalmente hay que cuestionarse: ¿es esta una invitación a los aficionados que llevamos toda la vida siguiendo a nuestros equipos para que lo abandonemos? Desde luego, tiene toda la pinta. Eso sí,
hoy hay derbi, pero para clientes, no para los aficionados.








domingo, 12 de noviembre de 2017

Bernabéu, una deuda saldada


Sorprende que una figura de la talla de Santiago Bernabéu no haya tenido un documental hasta haber pasado casi 40 años de su muerte. Si en lugar de Almansa hubiera nacido en el Reino Unido o en EE.UU., si en lugar de levantar de la nada un Real Madrid hubiera rescatado a un Liverpool, un Manchester United o un Celtic de Glasgow, don Santiago seguramente hubiera tenido multitud de testimonios audiovisuales montados en su memoria.

                                                 


El documental Bernabéu tiene un cierto poso oficial, el club está detrás de la cinta, la secuencia inicial lo dice todo. Quien esto escribe pensaba, ingenuamente, que estaría basado íntegramente en la vida del legendario presidente, con testimonios directos de los vivos que le recuerdan, donde se podrían contrastar las hazañas deportivas pero también los hechos, sucedidos y pensamientos que don Santiago vivió y dejó para la posteridad, pero no es así. En realidad el documental se trata de un repaso biográfico de Bernabéu paralelo a la historia del Real Madrid, no hay nada en él que pueda sorprender al aficionado inquieto que haya investigado un poco en la figura de Bernabéu a través de biografías escritas sobre su persona o de libros que recojan la historia del Real Madrid.

El valor de este documental reside en el material de archivo rescatado del olvido (pocos, y mucho menos las nuevas generaciones, habrán oído la voz de don Santiago), está en el testimonio directo de los tripulantes de la barca Saeta Rubia posteriormente conocida como Marizapalos, reside en las imágenes de un Madrid, equipo y ciudad, que ya no existen. Lo bueno de Bernabéu está en mostrar cómo eran, cómo se conducían y los valores que gastaban los directivos de un modelo de club de fútbol que todavía era reconocible hasta hace unos veinte o veinticinco años y del que no queda apenas el nombre, por mucho que los actuales dirigentes intenten vestirse de esas formas o de apropiarse de forma bastarda de la memoria de esta generación. En definitiva, gracias al trabajo del equipo dirigido por Ignacio Salazar-Simpson, se puede decir que Santiago Bernabéu ya tiene un documental sobre su figura, deuda saldada.








martes, 17 de octubre de 2017

Micah P. Hinson presents The Holy Strangers


Desde el lanzamiento en 2015 de Micah P. Hinson and the Nothing no teníamos noticias del músico tejano y las que llegaban no eran muy alentadoras. A finales del pasado verano en su renovada página web, se daba a entender que pronto iba a haber noticias respecto a Hinson, como así fue. A principios de septiembre se adelantaban dos canciones de su nuevo disco, finalmente publicado pocos días después. Según advierten en su propio sitio de internet, estos dos años de silencio ha sido el tiempo que ha llevado en componer y grabar este Micah P. Hinson presents The Holy Strangers, siendo concebido como una moderna ópera folk donde se narra la historia de una familia en tiempos de guerra.

                                                           


En este nuevo trabajo de estudio se aprecia que el Micah P. Hinson de The Gospel of Progress, The Opera Circuit y The Red Empire Orchestra, ha vuelto en todas sus facetas, con su alegre tristeza y su pesimista vitalidad. The Great Void recuerda a la maravillosa Beneath the Rose, interminables acordes de slide, percusión, violín y teclados de fondo mecidos por la voz grave y serena de Hinson, una pieza realmente conmovedora. Lover's Lane es un corte folk brillante. Oh, Spaceman en cambio, tiene todos los elementos de una nana. En Micah Book One, Hinson recita una inquietante letra mientras los acordes se suceden en un bucle melódico. The Darling muestra la capacidad de Hinson en encontrar la belleza dentro de la pena.

Micah P. Hinson presents The Holy Strangers tiene la particularidad de contar en su cancionero con 6 cortes acústicos: The Temptation lamento de cuatro minutos que abre el disco; The Years Tire On, The Holy Strangers, The War, verdaderamente desoladora y The Awakening que cuenta con voces de fondo convenientemente filtradas y susurros del propio Hinson que no hace sino acentuar el carácter hipnótico de esta canción. The Memorial Day Massacre tiene un sonido oriental, no por ellos menos devastador, sensación que se ve incrementada por las distorsiones de guitarra.

Una vez repasado este nuevo disco hay motivos, por tanto, para celebrar el regreso a la actividad de
Micah P. Hinson. El músico tejano está de gira presentando The Holy Strangers, actualmente por Francia, pero pronto pasará por España: el 2 de noviembre toca -sin banda- en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona, al día siguiente estará en el Teatre de Muro de Mallorca, el día 4 será el turno de Madrid en Siroco. El paso de esta gira por España terminará el día 5 en el Escenario Santander, de la capital cántabra. Para más información del tour y de cómo adquirir las entradas, clic aquí.











miércoles, 11 de octubre de 2017

La Vuelta a España, un libro de Simón Rufo


Ahora que la temporada está terminando y que las grandes pruebas ya se han disputado, es buen momento para rescatar este estupendo libro publicado en 2016 por la editorial Gallo Nero, para saciar las ganas de sentir este épico deporte. 1973 fue el año en que Eddy Merckx, máxima figura mundial en aquellos años, vino a disputar la ronda española por primera vez, en competencia directa con el conquense Luis Ocaña.

El libro de
Simón Rufo está estructurado en tres partes: prólogo, la colección de crónicas, análisis y entrevistas que el propio Rufo hizo al cubrir la Vuelta de ese año como periodista del diario deportivo As, y un apéndice. El prólogo fue escrito en mayo de 2016 por Rufo, en él se contextualiza la Vuelta del 73 en particular y el estado del ciclismo en general hace 44 años, todavía conmocionado por la muerte del corredor británico Tom Simpson en el Mount Ventoux durante el Tour de Francia de 1967. En esta introducción también se dibujan las líneas de la rivalidad y enemistad que mantuvieron Ocaña y Merckx a lo largo de su carrera deportiva, aunque con el tiempo, hasta que se suicidó Ocaña, llegaron a tener cierta amistad y gestos de generosidad.

                                                           


La parte central y más extensa del libro es la crónica de la Vuelta del 73. Desde la confirmación de la participación de Merckx en la carrera se contaba prácticamente con su victoria, tanto por el estado de forma del campeón belga como por el diseño del recorrido, sin apenas montaña y con muchas bonificaciones de tiempo en las metas volantes y en la línea de llegada. Y así fue, Merckx ganó aquella Vuelta, fue acumulando una bonificación tras otra mientras el peso del maillot de líder de la clasificación general, por entonces de color amarillo, lo llevaba el kas Pesarrodona. En la penúltima jornada, cuando se subió el alto de Orduña, Luis Ocaña puso en aprietos a Merckx, pero la línea de meta estaba muy lejos de la cumbre, en Miranda de Ebro. El conquense se dejó capturar por el propio Merckx y Thévenet, definiendo así el podio que llegó al día siguiente, en la última etapa, a San Sebastián. A lo largo de las crónicas de Simón Rufo vienen a la memoria aquellos nombres de la infancia que lucieron en las chapas de los refrescos: Aja, el malogrado Agostinho, Domingo Perurena... Se imaginan escenas de un mundo que ya no existe como velódromos con superficie de ceniza o aquellas etapas divididas en dos sectores, prácticamente en desuso hoy en día. Todo un ejercicio de nostalgia.

La parte final del libro, el apéndice, es un capítulo extraído del libro escrito por Simón Rufo, publicado en 1973 y lleva por título el nombre de Eddy Merckx. En él se describe e
l inicio de la enemistad entre el campeón belga y el español emigrado a Francia. En realidad todo vino por un pique de lo más infantil, un juego psicológico que hirió el orgullo, una montaña hecha de un grano. El indomable y competitivo carácter de Merckx, sumado al sentimiento herido de Ocaña, degeneró la situación en fuertes desencuentros entre ellos dos y hasta en odio, como señala el propio Rufo. En poco más de 200 páginas, el lector pasará un buen rato leyendo La Vuelta a España y de las andanzas de una edición de la carrera española que se sabía decidida desde el principio y por supuesto, del resto de sus protagonistas. De Simón Rufo hay que destacar también su obra 100 años de ciclismo, publicado en 1970 por Ibérica Europea de Ediciones. Para terminar una última recomendación para los aficionados al ciclismo, el próximo viernes 27 de octubre se emite en el canal Teledeporte, en Conexión Vintage, el programa Vintage Hinault. Que lo disfruten.












lunes, 9 de octubre de 2017

Blade Runner 2049, a favor y en contra


La continuación de la película de culto de los años 80 estrenada el pasado viernes es digna heredera de la firmada por Ridley Scott, pero no llega a su altura. Hay muchos aciertos en la nueva cinta de Denis Villeneuve pero también tiene defectos que lastran el resultado final de esta entrega. Antes y después de ver Blade Runner 2049 es lícito preguntarse si esta nueva película de ciencia ficción era necesaria o no. Al final de este post se intentará responder a esta pregunta.

                                                      


Acierta Villeneuve al continuar la estética futurista y decadente que creó Scott en 1982, el mundo en 2049 es prácticamente igual al de 2019: Los Ángeles sigue siendo una gran urbe luminosamente oscura, siempre bajo una intensa lluvia, poblada por extraños personajes que viven en semi vacíos y decadentes edificios. Continúa siendo una ciudad en la que no ve el sol, pero una extraña luz dorada penetra por los ventanales, la misma que iluminaba a Decker y a Rachael. Otro punto a favor de esta segunda parte es la premisa de la que parte Blade Runner 2049, es buena, creíble y justificable. Respecto al reparto, señalar para bien a Ryan Gosling, Robin Wright, Jared Leto (caracterizado a modo de JF Sebastian) y a Ana de Armas, muy acertada en su papel. Y cómo no, Harrison Ford, quién está viviendo un auténtico revival de sus personajes de los años 80.

Enlazando con el reparto, lo negativo que tiene Blade Runner 2049 comienza con el poco papel que tiene Edward James Olmos, su inquietante personaje en la entrega original daba más juego. Sylvia Hoeks, aunque deja en buen lugar a Luv, podía haber sido todavía más malvada. Pero lo que de verdad lastra a Blade Runner 2049 es la falta de ritmo narrativo a partir de la primera media hora de proyección haciendo así eternos los 163 minutos de duración que tiene la película, con una hora menos de metraje el resultado final hubiera sido bastante mejor. Otro aspecto que resta es la ausencia de algún diálogo memorable, también se echa de menos un poco de justicia poética.

Habrá más argumentos a favor y en contra de esta segunda parte de Blade Runner. Ante la duda inicial planteada en el primer párrafo de esa entrada, la respuesta es: ¿por qué no? ¿Acaso las secuelas deben ser obligatoriamente mejores que las primeras? Quizá con Blade Runner 2049 ocurra lo mismo que con su predecesora, sólo se convirtió en leyenda y objeto de culto con el paso del tiempo.







miércoles, 6 de septiembre de 2017

Twin Peaks, ¿final de la serie?


A lo largo del pasado lunes se fueron conociendo las reacciones que ha suscitado el final de la tercera temporada de Twin Peaks y como era de esperar, no ha dejado indiferente a nadie. Conviene aplaudir a David Lynch por su valentía a la hora de llevar o de continuar, mejor dicho, este proyecto 25 años después de haber acabado la 2ª temporada, habiendo dejando en 1992 un final abierto a diversas interpretaciones, pudiéndose considerar como un punto y final. Una vez dicho esto, y como se advierte en la presentación de este post en las redes sociales, a partir de aquí se va a comentar la serie con pelos y señales, advertidos quedan aquellos que tengan capítulos pendientes por ver.

El recuerdo que dejó la segunda temporada fue equívoco, una vez revisada en 2017, gana mucho. Los hechos que ocurren en Twin Peaks, según avanzan los 22 capítulos de los que consta, se van sucediendo a un ritmo espectacular. Se podía pensar que
la muerte de Lelan Palmer, el gran Ray Wise, concluía la historia, pero nada más lejos. A partir de ahí, nuevas tramas se fueron incorporado: un mundo paralelo, donde gobierna la rareza y la inquietud, extraños personajes que desvelan pistas llegando a la apoteosis final incluyendo asesinatos, explosiones, separaciones y posesiones diabólicas inesperadas, léase el cabezazo final del Dale Cooper contra el espejo mientras se ve reflejado en Bob, el asesino.Así pues, antes de asomarse a esta 3ª temporada, si se quiere seguir el hilo desde el principio y ubicar a todos los personajes, es obligatorio ver las anteriores temporadas y también la película Twin Peaks: fuego, camina conmigo.

La historia se retoma donde se quedó, el agente Cooper está sentado en su butaca, rodeado de cortinas rojas y con Laura Palmer susurrándole al oído 'ya dije que nos volveríamos a ver 25 años más tarde'. Después de semejante pistoletazo, nos adentramos en un mundo espeso, inquietante, violento, surrealista y con magníficas dosis de humor, algunas de ellas muy negras, como por ejemplo, el personaje del sicario. Lejos de centrarse la acción en la ciudad imaginaria del estado de Washington, las tramas se desarrollan en diversos escenarios: Las Vegas, Nueva York, incluso Buenos Aires tiene una pequeña aparición. Nos encontramos con numerosos personajes nuevos, que en su desarrollo podemos ubicar en las diversas tramas.
Fue todo un acierto no anunciar el reparto de cada episodio en los créditos iniciales, así no se perdía el elemento sorpresa cuando los actores de las temporadas de los años 90 aparecen. Algunos, como Dana Ashbrock, cuesta reconocerles por el paso del tiempo. A otros, sin embargo, da pavor verlos en esos rostros deformados por la cirugía plástica, qué diferencia con los dignamente envejecidos Ray Wise, Miguel Ferrer (tristemente desaparecido) y por qué no, David Lynch.

                                                           
                                                                                                                                                         


Ha habido
dos episodios que han sido particularmente comentados en esta nueva temporada: el tercero y el octavo. En el tercero, vemos el tránsito del agente Cooper del mundo extraño al mundo real, a través de un enchufe, encarnándose en Dougie Jones, un agente de seguros felizmente casado con Naomi Watts con quien tiene un hijo, Sonny Jim. Cooper no es ese joven agente de la ley caballeroso, atento y educado que vimos en los años 90. Aún fiel a su clásico traje negro, al café expreso y a la tarta de cerezas, parece alelado, torpe. Bien por casualidades bien por ayudas inesperadas, el falso Dougie va solventando todas y cada una de las papeletas que se le van presentando.

Por su parte, el episodio octavo ha sido el más detestado y a la vez más admirado de esta tercera entrega. Sin apenas diálogo, la acción transcurre a lo largo un
espectáculo visual difícil de ver en el cine y la televisión que explica la llegada del Mal, o al menos eso pareció darse a entender, de Killer Bob a la Tierra. Todos pudimos reconocer Cabeza borradora en este episodio. El lado onírico, surrealista, conceptual y extraño de David Lynch es liberado en 50 minutos. Hay que reconocerlo, dieron ganas de dejar de ver este capítulo a los pocos minutos, pero algo lo impedía. Quizá sea este otro de los grandes méritos de Lynch, ofrecer un relato de extremadamente difícil comprensión pero hipnótico y bello a su manera.

Tras una interminable persecución por parte de Albert Rosenfeld, Gordon Cole, la agente especial Tamara Preston y ¡oh, sorpresa! Diane, Mr C, el
doppelganger de Cooper, poseído por Bob, siniestro, frío y calculador, llegamos a la apoteosis final rescatando la principal trama de toda la serie: Laura Palmer, en apariencia, está viva. Lo cierto es que los minutos finales del episodio 18 dejan al espectador con cara de haber entendido poco, o más bien nada de lo que acaba de ocurrir. Quedan muchas cosas en el aire: ¿Laura Palmer está viva? ¿La que fue encontrada muerta era su doble también poseída por Bob? ¿La escena final ocurre en 1989 o en 2017? ¿Qué susurra de nuevo Palmer a Cooper al oído? ¿Qué papel juega definitivamente Diane, también fue víctima de BOB?

Todos estos interrogantes nos llevan irremediablemente a la cuestión definitiva: ¿habrá cuarta temporada? Mientras David Lynch -quien también firma el diseño de sonido- siga en este estado de buena forma, ojalá sea así.
Mientras los nuevos episodios sigan acabando con tan buena música (The Cactus Blossoms, Chromatics, Sharon Van Etten, Nine Inch Nails, entre otros), si Ray Wise, Kyle MacLachlan, Michael Horse siguen aquí, si David Duchovny y James Belushi (Tim Roth ya no podrá, aunque nunca se sabe) continúan, esperemos que haya nueva temporada. Mientras tanto, si ven de repente unas cortinas rojas, no entren, la belleza inquietante del mundo extraño, de la Habitación Roja, espera justo detrás.













domingo, 3 de septiembre de 2017

España - Italia, fútbol de primera a precios populares


El pasado sábado 80.000 espectadores pudimos presenciar en directo desde las gradas del estadio Santiago Bernabéu la consagración internacional de Isco, la excepcional ovación a Andrés Iniesta, el clamor por ver sobre el césped a uno de los principales actores de los grandes éxitos de nuestra selección, David Villa, y la reivindicación de un buen delantero que busca su fortuna lejos de casa, Álvaro Morata, entre otras muchas cosas, porque el partido del sábado fue excepcional en muchos aspectos.

Y es que cuando pones
entradas a precios populares y fijas el partido a una hora razonable, el lleno y el ambiente está garantizado. Quien esto escribe desembolsó la más que razonable cantidad de 20€ por un asiento en el Segundo Anfiteatro de fondo del estadio de la Castellana. Al llegar con tiempo más que suficiente para el inicio del partido, este bloguero se dio un paseo para ver el ambiente que había por los aledaños de Concha Espina. Muchos, muchísimos padres con niños pequeños buscaban hacer las últimas compras en los puestos callejeros antes de acceder al estadio: bufandas, banderas... Un par de jóvenes, ataviados con camisetas del Real Madrid portaban dos sencillas pancartas clamando por la simpatía que el madridismo tiene por Andrés Iniesta, agradeciendo así el gol de nuestras vidas a nivel de selecciones. Los hinchas italianos apuraban sus consumiciones en las calles más cercanas, en perfecta convivencia con los españoles, antes de acceder a la grada que tenían reservada. Un buen número de chavales llegados de las comunidades cercanas a Madrid, luciendo la camiseta de sus respectivos equipos, buscaban impacientes las puertas de acceso que marcaba su entrada.

                                                        

                              El Bernabéu, el pasado sábado

Después del esperpento vivido en la reciente Súper Copa de España cuando el partido de vuelta, celebrado también en el Bernabéu, comenzó a las 23:00 horas de un miércoles, cabe preguntarse por qué los horarios de los partidos no pueden ser siempre como en el España - Italia de este pasado fin de semana. El sábado que viene el Real Madrid jugará contra el Levante a las 13:00 horas, conviene recordar que el sábado es día laborable a todos los efectos y que muchos socios y abonados, cuya entrada han pagado con meses de antelación para este partido, trabajan. La Liga ya ha cambiado el horario de la misma jornada del Leganés - Getafe y del Celta-Alavés cuando los seguidores de estos equipos ya habían hecho sus planes, amén de los partidos que se disputan el viernes y el lunes por la noche. La Liga de Fútbol Profesional falta al respeto de los aficionados una jornada sí y la siguiente, también. Desconozco si el Sr. Tebas y lo presidentes de los clubes que tragan con estos horarios trabajan los sábados por la mañana o si madrugan los martes, pero gran parte de los aficionados a los clubes de fútbol sí lo hacen.

El Sr. Tebas, que tanto admira la organización de la
Premier League inglesa, podía imitar a los británicos y dar a conocer el calendario a los aficionados con meses de antelación. El Sr. Tebas que tanto se queja y amonesta a aquellos equipos que ven sus gradas vacías durante los partidos, podía fomentar una política de precios razonables en sus afiliados para que el fútbol de Primera División sea accesible a todos los bolsillos y no sólo a los turistas de alto poder adquisitivo. Porque cuando Messi y Cristiano ya no estén, cuando la burbuja televisiva reviente y las cámaras y las unidades móviles desaparezcan, los que seguirán ahí al pie del cañón, serán los aficionados de toda la vida, los que llevan a su equipo en el corazón, no porque esté de moda.













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